El poder del perdón ya sea de nosotros hacia otros como de nosotros hacia nosotros mismos tiene alcances tan vastos que son difíciles de definir.
Cuando tiramos una piedra en las aguas de un lago tranquilo y comenzamos a ver las ondas circulares que el agua comienza a describir, las cuales se multiplican y expanden más y más, no tenemos forma de definir el alcance de esta intervención nuestra, ya sea sobre la superficie de las aguas como debajo de la misma.
Esto mismo es lo que genera el perdón.
Los sentimientos de enojo, rabia, odio y la necesidad de venganza nos conectan con las energías más bajas y nos alejan de la posibilidad de conectar con las energías más elevadas.
En tanto y en cuanto permanecemos con esas emociones respecto de otras personas y/o situaciones, seguimos estando conectados a ellas mediante cordones invisibles a través de los cuales drena nuestra propia energía, dejándonos más débiles y con poca capacidad para vivir nuestras vidas en plenitud.
Es importante cortar estos cordones y liberarnos para seguir nuestro camino de evolución. Y no es tan difícil realizarlo; no es necesario siquiera encontrarse personalmente con la persona en cuestión.
Simplemente debe existir nuestra intención de liberarnos y liberar.
Y podemos ayudarnos con la siguiente oración del perdón:
Si algo o alguien me hirió en el pasado,
consciente o inconscientemente,
yo lo libero y lo perdono.
Si yo herí a algo o alguien en el pasado,
consciente o inconscientemente,
yo me perdono y me libero.
Si yo me herí a mi mismo/a en el pasado,
consciente o inconscientemente,
yo me perdono y me libero,
yo me perdono y me libero.
Por mi mayor bien y el de todos los involucrados.
De este modo sanamos, sanamos nuestros vínculos y crearemos un mundo mejor.
Crys
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