viernes, 23 de diciembre de 2011

Qué es la magia?


La magia es la capacidad de crear un rayo de esperanzadora luz cuando pintan nubarrones y destinos inciertos. La verdadera magia es obra del alma.
Nos encontramos ante grandes cambios de la materia y de la conciencia. La física cuántica confirma que la conciencia modifica a la materia.
Es por eso que lo que pensemos e imaginemos, crearemos en nuestra vida, en nuestra realidad.
Hace unos 20 años el proceso de materialización requería de mucha energía y tiempo para su manifestación. En estos tiempos la materializacion de nuestros pensamientos, sueños, ideas, sucede a mayor velocidad, a veces casi instantáneamente. Observemos y cuidemos lo que pensamos.
Por eso es importante observar nuestra realidad circundante para leer en los sucesos la realidad que estamos creando y también para modificar nuestros pensamientos para generar los cambios necesarios.
Si nos enfocamos en los hechos negativos y los potenciamos pensando en ellos, comunicándolos, comentándolos, les estamos dando mayor fuerza.
Es momento que cada ser humano haga uso de su poder, del poder de su pensamiento, para crear los vínculos, las realidades, los cambios que el planeta necesita para modificar el rumbo actual e ir en una dirección distinta, donde el respeto por los demás seres y por la naturaleza sea nuestra guía.
Hemos creado con nuestra magia miles de cosas positivas para la humanidad, pero tambien muchas, muchas más que únicamente sirven al ego y nos distraen y nos desvían de nuestro objetivo álmico.
Cabe preguntarse ¿para qué estoy aquí? ¿cuál es el objetivo de mi vida, de mi alma?
Cada quien tiene un objetivo, una misión, que probablemente no esté realizando.
En este tiempo de Navidad, leamos sobre la vida del Cristo, leamos entre líneas lo que verdaderamente vino a decirnos y comencemos a recorrer nuestro camino según sus simples y verdaderamente transparentes enseñanzas.
Si cada quien en su vida diaria comienza a pensar, sentir, actuar de acuerdo a ellas, pronto nos daremos cuenta que la magia existe puesto que habremos creado un mundo mejor para todos.
Honrémoslo verdaderamente esta Navidad!

lunes, 5 de diciembre de 2011

El espíritu de la Navidad

La tradición dice, que el 21 de diciembre de cada año llega a la tierra, producto del fenómeno cósmico conocido como Solsticio de Invierno, el Espíritu de la Navidad, con la firme misión de traer al plano físico todo aquello que deseamos.
El Espíritu de la Navidad es una tradición perteneciente a los países nórdicos y que, desde hace varios años, ha sido adoptada en nuestro país como parte de las costumbres características de esta época.
La leyenda, según el Arcángel Uriel, relata que el espíritu llegó al planeta proveniente de una galaxia lejana y se instaló en la región norte, en lo que hoy se conoce como la península escandinava.
El Espíritu de la Navidad es concebido no como una persona de carne y hueso, a pesar de que la leyenda así lo describe, sino más bien como una energía que viene desde el centro de nuestro sistema estelar y que llega año tras año para repartir, más que cosas materiales, aquello de lo cual los seres humanos no pueden prescindir: paz, amor, armonía y alegría.
Ritual: el 21 de diciembre, exactamente entre las 10,00 y las 12,00 hs. de la noche, el Espíritu de la Navidad desciende para acompañarnos en las fiestas de diciembre.
El día anterior a su descenso se debe limpiar la casa con el fin de recibirlo libre de energías negativas y luego, al día siguiente, después de la cena, se deben encender velas de color azul y aromas de mandarina o limón para hacer que su llegada sea aún más placentera.
Los deseos que se le piden se escriben en orden de prioridad, de mayor a menor, y se recomienda pedir en primer lugar por el bienestar y la paz mundial, llegando luego a los deseos más personales.
Se cortan en tiras y se guardan hasta la visita del año siguiente, para que se puedan quemar sólo aquellos que se cumplieron.
Cabe destacar que cada familia o persona tiene su forma muy particular de realizar esta tradición, pues no importa cómo se realice, siempre y cuando sea con intenciones de mejorar cada año para que así seamos más y mejores humanos.
 (por Jerónimo Ocampo)