martes, 9 de agosto de 2011

Son tiempos desafiantes, ya no hay duda….


Y de muestra basta un botón: los eventos de los últimos días, desde todos los ámbitos están mostrando que el viejo modelo está en plena transformación.
Para poder acompañar este cambio del modo más fluido posible necesitamos implementar ciertos hábitos que nos permitan vivir del mejor modo posible estos tiempos desafiantes.
Si estamos conectados con nuestra interioridad y con nuestra intuición, sabremos qué hacer en cada caso.
Es importante comenzar el día en lo posible realizando una meditación: encontrar un espacio y un  momento de silencio para escuchar la voz de nuestra alma y enfocarnos en nuestro centro; para conectarnos con la Fuente y recibir su energía de amor y sabiduría.
Salir a caminar o estar en la naturaleza, sentir la conexión con ella y con su fluir armónico y sin esfuerzo nos permite confiar, fluir, aceptar. En la medida que hagamos de esto un hábito, comenzaremos a sentirnos Uno con todo lo que es: los árboles, las plantas, las aves, los insectos, el aire, el sol…
El sol, nuestra fuente de vida y luz, tiene un gran poder sanador. El exponerse a él por lo menos durante 20 minutos por día, permitiendo que irradie nuestro plexo solar y nuestro centro cardíaco nos permite armonizarnos, conectar con la alegría y con nuestro poder interno.
Si vivimos desde nuestro centro, desde nuestro corazón y nos aceptamos y nos amamos, como el Creador lo hace, amaremos y aceptaremos a todas nuestras relaciones, nuestros vínculos.
Salgamos del juicio. Bendigamos a todos y a nuestras circunstancias. Al bendecir, no juzgamos. La bendición es el lubricante emocional que nos permite salir del juicio y aceptar lo que es.
Hoy más que nunca debemos confiar en nosotros mismos, en nuestro poder interno, para ser creadores de nuestra propia realidad.
Para crear realidades nuevas debemos elevarnos por encima de los viejos patrones limitantes, dejar atrás nuestras creencias relacionadas con la culpa, la lucha y el miedo y avanzar con alegría hacia nuevos niveles.
Todos somos hijos del Creador y por tanto creadores. Pongámonos a trabajar en pos de la Nueva Tierra.
Namasté
Crys

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